La sobremesa de C. Tangana: la posibilidad de una reconfiguración de la identidad cultural y masculina
Paola Lucio
3/5/202513 min read


El artista español Antón Alvarez, inició su carrera musical de manera independiente entre los años 2005-2006 a partir de su gran interés por lo que se conoce como freestyle. Con el seudónimo “Crema” logró colocarse dentro de la escena underground de Madrid. Es en 2011 cuando decide cambiar su nombre artístico por "C. Tangana”, constituido por la inicial de su antiguo apodo y una palabra cuya definición es alboroto o escándalo pero que también se interpreta como engaño, elaborando canciones que transitan entre subgéneros de lo englobado dentro de la música urbana como el trap, el rap, el hip hop y el reggaetón.
En el año 2021 el cantante y compositor español publicó el álbum El madrileño, el cual es considerado por la crítica especializada como el mejor disco de su carrera. En este último álbum, además de contar con colaboraciones de diversos artistas latinoamericanos y españoles, se reconocen ciertas influencias de tradición musical, así como conceptos, de ambos territorios logrando una mezcla entre ellos pero también con referencias actuales reflejadas en videos musicales y conciertos, realizados en el año 2022 por España, Latinoamérica y Reino Unido, que se consideran como una puesta en escena abriendo la posibilidad de una experiencia estética que abarca lo audiovisual.


C. Tangana se inserta en el mundo de las industrias culturales en el año 2017, cuando lanza su álbum debut Ídolo, producido por la compañía discográfica Sony Music, que es descrito como una combinación entre “la acidez del Hip Hop sureño americano actual con el sedoso tacto del R&B contemporáneo y donde se ha acercado sin pudor a los códigos de la música urbana latina y a la carnosidad del afrobeat”.
Presentado en un formato totalmente digital, la creación de este álbum deja ver las transformaciones que se han dado a partir de la existencia de una era digital y las tecnologías que con ella surgen, pues dentro de la industria musical se ha pasado por la incorporación de los discos de larga duración, la masificación de la audiencia de los programas musicales de radio, la popularización del cassette, la introducción del CD y la creación del MP3 que estableció las bases para el surgimiento del streaming que se ha colocado como la principal fuente de consumo musical en la actualidad. Esta tecnología ha permitido la expansión del mercado internacional de la música que aceleró la transnacionalización y concentración de la industria discográfica, además de demostrar la potencialidad de la música en internet y la validez de una revolución digital dentro de la industria musical.
Es a partir de la popularidad que Tangana alcanza con la canción Mala Mujer, single de este primer álbum, que se permite considerar que el artista se ha introducido a la cultura de masas, pues la canción se colocó en junio de 2017 como la más viral mundialmente en la plataforma de Spotify. Esto llevó al artista a traducir su discurso ante las etiquetas de su música, dejando de catalogar sus canciones dentro del género urbano para describir su trabajo como la creación de música popular.
Descrito por algunos como un personaje redondo por la variación de estilos que ha presentado, C. Tangana es más bien un ejemplo de las posibilidades de esta creación de identidades que el contexto de la posmodernidad permite. Explicada por Zygmunt Bauman como una “modernidad líquida”, a la que su nombre responde a la característica química de los fluidos de no conservar fácilmente su forma, además de estar dispuestos a cambiarla; Stuart Hall plantea sobre cómo el individuo posmoderno no posee una identidad fija, sino que asume distintas identidades en distintos momentos dependiendo de sus necesidades, abre paso a la posibilidad de plantear a la identidad posmoderna como una “identidad líquida”, refiriendo a una identidad cambiante que no depende del tiempo ni espacio, cuya construcción se ve influenciada por factores externos, siendo uno de ellos las industrias culturales.
La idea de una identidad líquida no se refleja solo en la transformación que C. Tangana ha tenido como personaje, sino que también se hace notar a través de la música, las letras y los videos que a estos acompañan.
C. Tangana presenta en su obra un universo visual con el que transmite discursos identitarios, que permiten un análisis en la relación entre la música y la imagen. Los videoclips se convierten en un apoyo a lo sonoro que estimulan el atractivo hacia el espectador, por lo que cumplen con un funcionamiento de promoción y difusión musical, pero también pueden ser consideradas por su carácter de referente conductual y de manipulación ideológica.
Mala Mujer, la canción que llevó a Tangana al reconocimiento mundial, es un reflejo sobre cómo desde el lenguaje se crea la construcción de una identidad de masculinidad que corresponde a su tiempo. La expresión popular que ésta canción lleva por título atiende a un problema de sexismo que existe en el idioma español y refleja una actitud social, refiriéndose a una mujer que denota cierta maldad que maneja con astucia, fuerza y libertad, o lo que para el artista significa una mujer que lo ha llevado a la ruina, llevandose su corazón, su orgullo, su pasta, su paz y su vida.
Tanto el alcohol como las drogas, el dinero y los autos se han estudiado como una expresión de hipermasculinización y conforman las ideas de sociabilidad entre el género masculino. Estos son los elementos que forman parte de la iconografía dentro del videoclip que acompaña a esta canción. Es a partir de ello que se demuestra la construcción de la masculinidad moderna, esta corresponde a un proceso histórico cuando el cuerpo adquiere significados simbólicos con el propósito de ilustrar el aspecto más viril del hombre, que se demuestran a través de las capacidades propias de poder frente a otros hombres, lo que requiere constantes muestras públicas de la virilidad .
Este ideario estético rico en artificio y mezcolanza se ve reflejado en las letras y videoclips que acompañan al álbum en el que se incluye la canción . Este álbum propone el proceso de la creación de un “ídolo”, en el que se expone no solo lo que la fama busca mostrar sino lo que está detrás de la figura pública, lo que piensa, le preocupa y le pasa, reflejado en su portada en la que se plasma la idea, y el artista se asume como, el becerro de oro. La portada es una fotografía de la escultura realizada por Fernandez-Pello conformada por un gato de mármol con una masa amorfa como cabeza con la que busca representar esta forma blanda y abstracta del culto a lo informe en nuestros días, lo cual C. Tangana define como una forma falsa de adoración y de espectáculo en torno a la imagen que se interpreta como un engaño, que C Tangana enuncia desde su nombre, de lo que es el famoso y el mercado.
El single y el álbum se asumen como una representación de la masculinidad hegemónica al plasmar a C. Tangana como un personaje ambicioso y triunfador que parece ahogarse en el lujo y sobrarle las mujeres, llevando a la prensa a generar una descripción del discurso visual del álbum resumido en “farlopa, follar y fardar”, a lo que Tangana estuvo de acuerdo en su momento.
A pesar de empezar a notar cambios en los discursos que transmite a través de la música, el vestuario y las letras, desde 2019, es con su último álbum titulado El madrileño con el que se termina de ver esta reconfiguración de un discurso en el que se recuperan y resaltan elementos de la cultura popular, como la música, ritmos, danzas, costumbres, tradiciones, arquitectura y personajes, de España y América Latina, además de que presenta cuestionamientos a la construcción hegemónica masculina.
El madrileño es un proyecto que reúne lo musical con lo audiovisual, lo tradicional con lo moderno y a C. Tangana con El madrileño. Definido como “el buque insignia” de Little Spain, el álbum en concreto supone un viaje que culmina en la transformación de C. Tangana, entendido como un pasado de pecado y culpa, a “El madrileño”, con quien alcanza una madurez artística.
Este álbum está pensado desde un principio para ser acompañado por elementos visuales, tiene el fin de “ubicar al artista en un mundo globalizado en el que todo converge y se homogeniza mientras los pueblos buscan mantener su identidad”. Para la creación de este imaginario visual que va a acompañar a El madrileño, se recuperaron elementos de lo español (la religión, el torero, el costalero y lo castizo) y de lo latino y estadounidense para representar el viaje del artista (aviones, México, La Habana, Hollywood), con lo que además de generar una identidad visual del proyecto, se produce un cruce de culturas y generaciones.
Entre guiños a la cultura española, la portada de este disco permite identificar una expresión de la identidad cultural, a partir del fondo rojo y la postura del retrato del artista que remite a la tradición torera. Sin embargo, esta expresión de la identidad no se refleja sólo a través de lo que el proyecto nos presenta visualmente, sino que la música y las letras forman parte de ello.
Demasiadas Mujeres, primera canción del álbum, es un reflejo de esta búsqueda de expresión de la tradición combinada con la modernidad y su representación en relación música-imagen. La melodía con que inicia la canción es una apropiación de la marcha de Semana Santa El amor, y posteriormente se logra identificar la recuperación de una parte de la canción de Joselito, Campanera, que se combinan con la electrónica y el género urbano que recuerdan a obras pasadas del artista. Estas dos canciones se identifican dentro del imaginario de la cultura popular y la tradición española, con lo que las podemos relacionar un verso recuperado de una entrevista realizada a Pepe Blanco, actor español, dentro de la canción Cuando Olvidaré en el que se resalta la grandeza, no solo de la canción sino también del cantante español.
Mientras que la letra se considera una declaración y arrepentimiento ante actitudes que reflejaban su masculinidad, dedicada a las mujeres que han pasado por la vida del artista, los elementos visuales que se retratan en el video muestran la presencia de la vida religiosa presente en la España de la actualidad. Mujeres vestidas de negro que asisten a un funeral, con la recuperación de elementos tradicionales como peinetas y velos que se combinan con lentes de sol, escotes, joyería y teléfonos celulares. El funeral es interpretado también como la representación de la muerte de C. Tangana para el surgimiento del madrileño, este segundo personaje representado por un niño que a lo largo del video, a través de un recorrido en bicicleta, muestra elementos de la cultura española como la presencia de costaleros y los colores de la bandera, además de referencias a la monarquía y a las quintas. Es así como desde la primera canción de este álbum con el acompañamiento de la música y lo visual, se muestran estas referencias presentes a lo largo de todo el disco, la presencia de una nacionalidad que abraza sus tradiciones pero que genera y acepta los cambios que la actualidad presenta.
Estos elementos tradicionales son utilizados por el artista y se colocan dentro de la industria cultural para lograr extender su audiencia no solo en un aspecto generacional, sino para introducirse en un mercado internacional. Es así como se utiliza el concepto de la sobremesa. Esta palabra que solo existe en el idioma español, se considera una tradición española que por razones de mestizaje se estableció en países de latinoamérica. La noción de este tiempo de ocio que pasa después de la comida, funcionó para que El madrileño, tanto como álbum y como artista, lograra superar la barrera de la audiencia hispanohablante a través de la grabación de un Tiny Desk Concert. Este “pequeño concierto” en formato digital sirvió para retomar este concepto y producirlo como una puesta en escena dentro de la gira que realizó en 2022, el Sin Cantar ni afinar Tour, además de ser título y portada de la versión extendida del último álbum, denotando esa necesidad de expresar de distintas maneras la identidad cultural que lo conforma.
Sin embargo, no es solo la identidad cultural la que se ve representada, sino que esta se conjunta con la masculinidad que, además de hacerse presente, se cuestiona a través de la canción CAMBIA!. Adentrándose al corrido mexicano, en colaboración con dos de los exponentes de este género, Adriel Favela y Carin León, C. Tangana presenta una parte de lo que reconoce al álbum: la incursión en distintos géneros musicales. Resultando una melodía que mezcla el corrido, el rap y el flamenco, el video que la acompaña, muestra elementos visuales que permiten a ambas culturas identificarse, como el taxi rosa de la Ciudad de México y el viaducto de Madrid.
En este video se representan a las infancias masculinas, que se pueden entender como propias a partir de la presencia en este video del personaje que representa al madrileño en el videoclip de Demasiadas Mujeres, además del diálogo con la letra de la canción que supone experiencias personales y se relaciona con los elementos que caracterizan a la masculinidad hegemónica en Mala Mujer. Tanto con la letra de la canción como con la visualidad del video, se pone en cuestionamiento la construcción de una identidad masculina hegemónica que se construye a través de las costumbres, la educación y la cultura popular, además de reflexionar sobre la solicitud, por parte de la sociedad actual a partir de las nuevas necesidades de deconstrucción y cambio de esta identidad, abriendo paso a la visibilización y representación de nuevas formas de expresión de género.
Conclusiones
A través de este recorrido es notable la reconfiguración que C. Tangana presenta dentro de su propia identidad como artista con obras en las que no solo expresa sino que cuestiona y presenta nuevas posibilidades de hacer música a partir de la experimentación y la renovación de ideas que buscaba explorar desde los inicios de su carrera.
Al hablar de Historia del Arte nos remitimos a un imaginario conformado meramente por elementos visuales, sin embargo, se ha transformado y creado nuevas percepciones de lo que es el arte y el artista, lo cual permite el análisis de C. Tangana desde la perspectiva de esta disciplina, sin dejar de lado el valor de la música como una de las múltiples expresiones que ésta engloba y estudia, teniendo en cuenta su importancia como reflejo y discurso de la sociedad en el momento en que es creada.
Tanto las letras como las melodías y sin dejar de lado la importancia que lo visual tiene en la creación del álbum, son elementos que se complementan y ayudan a comprender el discurso que Tangana busca transmitir. Lo anterior nos lleva a pensar en la posibilidad de considerar a El Madrileño como una obra de arte total al recolectar distintas expresiones artísticas que se plasman y dejan ver en las letras, las melodías, los ritmos y los elementos mostrados en los videos que acompañan a cada una de las canciones que lo conforman. Esta combinación de expresiones se junta con la industria cultural permitiendo que tanto el álbum como el artista logren alcanzar distintos tipos de público dependiendo del medio y elemento que conforma el álbum con lo que cada individuo logre generar una identificación. La combinación y convivencia de estos elementos culturales posibilitan a individuos de distintas partes del mundo identificarse con la obra de Tangana, ya sea por las melodías, las letras o la visualidad transmitida en su discurso. Es decir, se permite al consumidor identificarse con estas expresiones en conjunto o cada una por separado.
La recuperación de elementos latinos que se presentan en algunas de las melodías que conforman El madrileño, más allá de referir a una apropiación cultural, entendida desde una perspectiva colonial, muestran un fenómeno que se ha presentado en distintos géneros musicales: la multiculturalidad.
Esta multiculturalidad se genera en parte por la posmodernidad y la presencia de las industrias culturales además de la expansión del mercado que juntas han creado, así como la inclusión de los avances tecnológicos de la era digital resultando en la posibilidad de globalización. Así bien, se puede comprender a El Madrileño como la convivencia y un constante diálogo entre culturas, generaciones y estereotipos, sin buscar convertirse en uno. Sin embargo, esta combinación de elementos también significa un cuestionamiento a las tradiciones y costumbres que construyen la identidad de ambos territorios demostrando y creando puntos de unión más allá del lenguaje.
Hay elementos que Tangana muestra en sus obras como artista que no tienen menor importancia en torno a la construcción y deconstrucción de su identidad. Ejemplo de ello es la canción con la que abrió los conciertos de su última gira, Still Rapping, dejando ver a su público que aunque lo que presentó en esta puesta en escena fue en su mayoría esta nueva identidad de El Madrileño, no ha dejado de lado el género con el que se dió a conocer en la industria y que, en efecto, C. Tangana sigue rapeando. Esto también lo demuestra en su penúltima canción cuyo lanzamiento se hizo en la reedición por el quinto aniversario de su segundo álbum Avida Dollars. En esta canción, Estrecho/Alvarado, C. Tangana rapea y recuerda los inicios de su carrera y que a través de la letra nos abre dos posibilidades de lectura. La primera es un diálogo con su canción Un veneno en la que habla de la fama y lo que esto lo ha llevado a hacer por el público, manteniendo de cierto modo el discurso de la falsa adoración de la que desde su primer álbum habla. “Lo hice por ti”, repite Tangana en esta canción y contrasta con la frase “Morirías por mí” de Estrecho/Alvarado manteniendo un diálogo con su público a través del sentir del artista ante la fama presente en ambas canciones y proponiendo una reciprocidad e intercambio entre ellos.
Como segunda lectura a partir de la misma frase, Morirías por mí, se podría considerar que es el artista hablándole a cada uno de los personajes que ha creado con C. Tangana, afirmando que en el momento en el que este pierda una identificación con ellos podría tomar la decisión de dejarlos “morir” para poder, como menciona en la misma canción, “volver a ser el Crema”, este primer personaje que existió incluso antes que el mismo C. Tangana.
Esta última lectura permite una relación con la fluidez que expone Bauman y posibilita colocar a C. Tangana como un fenómeno cultural dentro de la industria musical contemporánea que refleja bien los principios de “modernidad líquida”, pues a través de los cuestionamientos y reflexiones propios se permite esta construcción, deconstrucción y reconfiguración de su propia identidad.
